
La apariencia de los alimentos no es solo una cuestión estética. Las investigaciones en el área del comportamiento del consumidor muestran que la forma en que se presenta la comida puede influir en la percepción del sabor y la calidad, e incluso en cuánto está dispuesto a pagar el consumidor.
Un estudio publicado en Appetite evaluó cómo diferentes presentaciones de un mismo alimento afectaban la percepción de los consumidores. Los participantes consideraron que los platos presentados de una manera más organizada y atractiva eran más sabrosos y asociaron esta presentación con restaurantes de mayor calidad y mayor cuidado en la preparación. También demostraron una mayor disposición a pagar por los alimentos presentados de esta manera.
Otro estudio, realizado en un restaurante real con 163 consumidores, obtuvo un resultado especialmente significativo: cuando una entrada se presentaba de una manera más artística, los participantes estaban dispuestos a pagar un promedio de £5,94, frente a £4,10 por la misma preparación presentada de otra forma. En el plato principal, la disposición a pagar fue de £15,35 frente a £11,65, dependiendo de la presentación visual.
Y en el buffet?
En un buffet, este efecto puede ser aún más relevante, ya que el cliente normalmente visualiza varias opciones antes de decidir qué colocar en su plato.
Una investigación de la Universidad de Cornell, realizada con consumidores en una línea de buffet, demostró que el orden en que se presentan los alimentos influye directamente en las elecciones. Cuando las frutas se colocaban primero, el 86% de los clientes las elegía; cuando aparecían al final, ese número bajaba al 54%. Los huevos con queso, por otro lado, eran elegidos por el 75% de los clientes cuando aparecían primero, frente a solo el 29% cuando aparecían al final.
Es decir, el cliente no elige únicamente por lo que está disponible, sino también por lo que llama su atención primero y por la forma en que se presenta.
Qué significa esto para restaurantes y hoteles?
Un buffet bien presentado puede contribuir a:
- aumentar la percepción de calidad de los alimentos;
- hacer que los platos sean más atractivos;
- influir en el orden y la cantidad de las elecciones;
- valorizar visualmente el ambiente;
- transmitir mayor cuidado y profesionalismo;
- mejorar la experiencia del cliente.
Y esto se relaciona directamente con el concepto de experiencia gastronómica: antes de probar el alimento, el cliente ya ha tenido su primer contacto con él a través de los ojos.
¿Quieres transformar la presentación de tu buffet? Contacta con Glasart y descubre las soluciones que pueden formar parte de tu proyecto.



